El andamiaje: un buen concepto en la neurorrehabilitación

octubre 20, 2012 en Blog

Mi tío (que es albañil, un paleta) dice que una mala mezcla en los componentes del cemento o del hormigón puede tirar por tierra cualquier estructura perfecta sobre el papel. En neurorrehabilitación a veces nos pasa lo mismo.

¿Por qué muchos profesionales no entienden que la colaboración entre el paciente y el terapeuta permite ganancias que un programa automático y cerrado no puede hacer? Los sistemas informáticos abiertos, aun a riesgo de cometer un riesgo de no-generalización en la experimentación, tienen potencia clínica. ¿Cuál es? Pues que permite a tu paciente comprender sus competencias de un modo real. Que son significativos. Que se centran en tareas reales.

Es la misma diferencia entre los términos effectiveness y efficacy. Es bueno recordar que Cicerone (quien no peca de ser poco riguroso) usa el término effectiveness para definir los tratamientos en rehabilitación neuropsicológica en las revisiones Cochrane. O sea, que en neurorrehabilitación queremos cosas que sean efectivas (con potencia clínica y un buen background teórico basado en la evidencia), antes que eficaces (con rigor experimental, sin que ello implique un fuerte background teórico). Lo que permite formularse una pregunta adicional: ¿son los modelos médicos y farmacéuticos de experimentación extrapolables a la investigación en rehabilitación neuropsicológica? Esta es una cuestión que daría para un buen debate, pero centrémonos en las ganancias de algo clínicamente relevante. Para ilustrar un poco este tema, vamos a analizar un término llamado andamiaje (scaffolding) en rehabilitación. El término tiene algunas acepciones, así que vamos allá:

Andamiaje como un proceso

“Método de análisis de la tarea en el que el terapeuta controla los aspectos de la tarea que están fuera del rango de actividad del paciente, lo que le permite concentrarse en los aspectos que están dentro de su competencia” (Wood, Brunner & Ross, 1976, p. 90). Da el máximo apoyo al paciente pero sin ser un método de aprendizaje sin error. La responsabilidad en una tarea se transfiere poco a poco, y permite que el paciente conozca su rendimiento real. Se basa en un principio muy básico: Si el paciente mejora en la ejecución de la tarea, en la siguiente fase de la tarea se le da más control; si falla, el terapeuta es el que toma mayor control. Todo ello permite que el paciente gane conciencia de sus puntos fuertes y débiles, y que anticipe errores. Difiere de las aproximaciones sucesivas a las tareas, y de la graduación de la dificultad de una tarea en que el método de scaffolding no se centra exclusivamente en versiones simplificadas de la tarea-objetivo (una actividad de nivel difícil o avanzado), graduadas por el terapeuta: se centra en una colaboración en el que los dos sujetos (terapeuta y paciente) son activos, y no pasivos. Claro que un videojuego es interactivo. Pero un terapeuta/familiar analizando cómo usas un videojuego, dándote feedback…además de interactivo es clínicamente más efectivo. Permite identificar las dianas de tratamiento.

Andamiaje como guía o instrucción en una tarea secuenciada

Parte de las ideas de Luria y Vigotsky (Zona de Desarrollo Proximal), quienes propusieron un método parental de guía verbal para la ejecución de tareas en niños. Se trata de una guía verbal durante la ejecución de la tarea que sirve como apoyo al sujeto. Las ayudas verbales externas son una ayuda para el paciente, una capacidad añadida que permite que el paciente ejecute mejor la tarea que si la hiciera sin ayuda. Se dirige a: la iniciación de la conducta, la generalización, la solución de problemas, la planificación, la secuenciación, la monitorización… Básicamente el terapeuta funciona como un ejecutivo central externo al paciente. Útil en las primeras etapas de la rehabilitación y en el aprendizaje de nuevas conductas que puedan secuenciarse. Uno de los requisitos es que la comprensión verbal, la memoria y la respuesta motora a comandos verbales deben estar preservadas. Nosotros ya hemos comenzado a plantear un sistema de instrucciones visuales.

Con tareas ecológicas, se ha demostrado que los pacientes cometen menos errores y tardan menos intentos en aprender (Curran, 2004). Pero cuesta más tiempo (y esto va en contra de la cacareada efectividad coste temporal-resultado). Mi pregunta: ¿no merece la pena tardar más en rehabilitar a un paciente, pero rehabilitarlo mejor? Por cierto, estas técnicas también pueden enseñarse a cuidadores y se ha demostrado que mejoran el rendimiento en AVDs (una buena idea para la guía para familiares que estamos planteando en un grupo de LinkedIn y a la que todos estáis invitados). Sohlberg también hace referencia a este tipo de instrucción en algunas revisiones.

Un buen ejemplo de este tipo de andamiaje se encuentra aquí. También podéis consultar:

Young, D. A., & Freyslinger, M. G. (1995). Scaffolded instruction and the remediation of Wisconsin Card Sorting Test deficits in chronic schizophrenia. Schizophrenia Research, 16(3), 199–207.

Andamiaje como técnica específica de gráficos

Como os comentamos en un post anterior una nueva alternativa que queremos desarrollar es un andamiaje gráfico de conceptos (un diagrama de conducta). En este andamiaje el paciente tendría que desarrollar un esquema de acción en el que desglosa gráficamente las conductas, y puede apuntar notificaciones en esas conductas. Por ejemplo, un modelo de rutas para comprar el pan podría recibir un tratamiento de andamiajes, con conductas y decisiones específicas. Se trata de un modelo visual en el que existe una representación gráfica de los procesos de control para llevar a cabo una AVD.

Andamiaje como proceso neural

Propuesto, entre otros, por Denise C. Park (2009). Las investigaciones con neuroimagen de Park llegan a la siguiente conclusión: a medida que crecemos, cuando nos enfrentamos a una tarea con una demanda elevada activamos más áreas del lóbulo frontal (que gestionan recursos cognitivos que se encuentran en otras zonas posteriores del cerebro), produciendo un mayor andamiaje de estructuras neuronales. Esta maduración tiene como resultado un aumento de las capacidades cognitivas siempre y cuando se aborde el andamiaje como un proceso global (dieta, el ejercicio, el estilo cognitivo de afrontamiento…). Estos estudios sirven para proponer un envejecimiento activo, en el que la pérdida del tiempo de reacción o de la velocidad de procesamiento se compensa con otras funciones.

¿Qué tienen todas estas acepciones en común?

Que son personalizadas. Son significativas. Son flexibles. Y son efectivas. Y requieren una colaboración terapeuta paciente. Y quizá se equivocan en eso. En que no sólo somos supervisores de la obra. Nosotros también somos paletas (obreros) del cerebro, ayudamos a construir conexiones neuronales. Somos parte del factor humano en la neurorrehabilitación.

Se agradecen comentarios y críticas constructivas.

Un saludo!

PD1: El grupo de LinkedIn en el que estamos tratando junto con otros profesionales estas cuestiones se llama “La familia como parte del proceso rehabilitador”.

PD2: Este es un extracto de un párrafo en inglés que encontré en el que se explica la diferencia entre eficacia y efectividad: “(…) there are different standards of proof for establishing the efficacy of an intervention as opposed to its effectiveness. Efficacy refers to whether the intervention can be successful when it is properly implemented under controlled conditions, whereas effectiveness refers to whether the intervention typically is successful in actual clinical practice”.

Otra acepción:

Effectiveness VS Efficacy: Effective treatment provides positive results in a usual or routine care condition that may or may not be controlled for research purposes but may be controlled in the sense of specific activities are undertaken to increase the likelihood of positive results. Effectiveness studies use real-world clinicians and clients, and clients who have multiple diagnoses or needs. In contrast, Efficacious treatment provides positive results in a controlled experimental research trial. A study that shows a treatment approach to be “efficacious” means that the study produced good outcomes, which were identified in advance, in a controlled experimental trial, often in highly constrained conditions. Translating efficacious practices to routine practice settings to produce effective results is one of the more challenging issues of evidence-based practice.

Rehabilitación neuropsicológica: ¿Merece la pena?

mayo 22, 2012 en Blog

Rehabilitación neuropsicológicaEsta pregunta es bastante común cuando el familiar de una persona con daño cerebral viene a consulta. -Oiga, pero ¿esto sirve de algo? ¿Qué hace exactamente la neurorrehabilitación?

A pesar de que cada vez más profesionales de la gerontología, la neurología y la medicina rehabilitadora creen que es un campo en auge que está avanzando, aún hay profesionales que argumentan que no hay pruebas científicas consistentes que demuestren que la rehabilitación neuropsicológica tiene algún efecto en la funcionalidad o incluso en el cerebro y cuestionan su “utilidad”.

Resolver esta cuestión resulta muy pertinente por la elevada cantidad de los recursos personales, emocionales y económicos que los Centros de Rehabilitación y las familias de los afectados por un daño cerebral (sea del origen que sea) invierten. Vamos a analizar algunas razones que complican el estudio de la efectividad de los programas de rehabilitación neuropsicológica.

Cuando consideramos la eficacia de un método debemos comparar. ¿Y qué comparamos para comprobar la eficacia de un programa de rehabilitación? Podemos comparar a unas personas con otras, a la persona consigo misma o bien al método de rehabilitación con otros.

Comparar a la persona con otras de su mismo grupo de población. Como hemos comentado en un post anterior (Funambulistas), dos cerebros distan mucho de ser iguales. Hay muchos factores que alteran la configuración de un cerebro. Desde el aprendizaje, que modifica las redes neuronales, o el tipo de daño que sufra cada persona, que desconecta las diferentes áreas del cerebro, el consumo de drogas o simplemente el ambiente.

Pensemos en las demencias. En estos casos, decimos que hay un factor que permite retrasar el declive cognitivo: la reserva cognitiva. Haciendo un paralelismo, la reserva cognitiva es como la reserva de un depósito de gasolina en un coche. Cuanta más capacidad tenga esta reserva, mayor será el recorrido que haga el coche y podremos recorrer más rutas. En el caso del cerebro, todos tenemos una reserva diferente, porque hemos realizado cosas diferentes; por eso, el impacto de los programas de rehabilitación es diferente en cada persona.

El tipo de demencia es otro factor que complica la evaluación de programas de rehabilitación. Siguiendo con el símil, no es lo mismo una fuga de aceite que tener el tubo de escape roto, aunque ambos afecten el rendimiento. La edad en que se detecta la demencia (especialmente si es elevada) y el tiempo de desarrollo que ha pasado hasta ese momento impactan en la evaluación del efecto de los programas de estimulación y rehabilitación cognitiva. La reserva cognitiva es un arma de doble filo: permite prolongar el mantenimiento de las funciones cognitivas, pero también provoca que los síntomas de una demencia sean detectados más tarde.

Comparar a la persona consigo misma. Comparar sus funciones, su cerebro y su capacidad para hacer cosas que no había antes de la rehabilitación. En este caso, el principal problema radica en que no podemos mirar por una ventana para comprobar qué sería de esa persona en un futuro en el que no hubiera recibido rehabilitación.

Algunos profesionales argumentan que hay una recuperación natural y espontánea. Se refieren a la ya constatada capacidad del cerebro para reorganizarse. También es cierto que las conexiones neuronales pueden, en muchos casos, reconfigurarse. Si te tapas un ojo durante un año, no vas a perder la visión, pero la carga de información que soporta el otro hará que las neuronas refuercen sus conexiones, mientras que en el otro lado se pierden.

Partiendo de estas capacidades, ¿no resulta mejor que ese aprendizaje lo guíe un profesional mediante un programa estructurado y personalizado?

Comparar el método de rehabilitación con otros. No todos los programas rehabilitan lo mismo ni usan las mismas estrategias. ¿Y si algunos sujetos respondiesen mejor a unas estrategias de rehabilitación que a otras?

Nos encontramos profesionales que priorizan los resultados “físicos” sobre los cognitivos. Personalmente, no veo la disociación entre físico y cognitivo. Es importante entender que todo va unido y en la rehabilitación del daño cerebral cada área de intervención es igual de importante puesto que todas están interrelacionadas.

De hecho, se ha demostrado que el ejercicio fomenta la actividad de factores de neuroplasticidad y ésta –en esto sí coincidimos todos, espero- es un factor potencial para el aprendizaje.

Llegados a este punto nos volvemos a preguntar: ¿merece la pena? A pesar de estos problemas…

¡Qué levante la mano el terapeuta que no haya sido capaz de mejorar la calidad de vida de un paciente!

Un saludo.

PD: Os invitamos a dialogar sobre estas y otras cuestiones en el próximo congreso de la SANP (Sociedad Andaluza de Neuropsicología), que lleva como temática la evaluación de la efectividad en los programas de rehabilitación neuropsicológica. Tendrá lugar en Granada, los días 1 y 2 de Junio. NeuronUP estará presente para exponer y para aprender de profesionales de reconocido prestigio nacional e internacional.

La importancia de una opinión

marzo 27, 2012 en Blog

Hace más o menos un año sabía que iba a ayudar a construir un sistema de (neuro)rehabilitación funcional. Había probado varios existentes en el mercado y estaba insatisfecho con las posibilidades que ofrecían (además, en algún caso, usaban material obsoleto, poco significativo, repetitivo). Por aquel entonces estaba decidido a unir a un grupo de personas (entre ellas, varios neuropsicólogos y terapeutas ocupacionales) para comenzar a redactar las líneas a seguir. Este proyecto estaba en mi mente y barajaba posibles nombres de profesionales que podrían dedicar, entre pacientes de un día y pacientes del día siguiente, un momento para pensar sobre las actividades a desarrollar [por los informáticos, claro ;-) ].

Tenía claro (por deformación académica y por convicción) que la Neurociencia debería tener un hueco prominente en este sistema: ¿No es la Neuropsicología una de las ramas de la Neurociencia?, así que debería ir a facultades para que gente mucho más sabia que yo me asesorara. En aquel momento me informaron de que una empresa ubicada en Logroño ofertaba un puesto de trabajo como Neuropsicólogo. ¿Neuropsicología? ¿En Logroño? ¡Si no tenemos ni unidad de ictus propia! Me intrigó. Debo decir que a mucha gente también le ha intrigado (y hasta sorprendido) que NeuronUP se haga en La Rioja. Es normal.

Tuve la fortuna de que me seleccionaran para las entrevistas. Cuando conocí a Íñigo y me enseñó el sistema por encima, el que comenzó a entrevistarle fui yo (supongo que algunos que habéis visto el sistema también habréis tenido esa sensación). Y muchos de los puntos que yo había esbozado en mi mente (no todos, pero sí varios puntos importantes) coincidían. Hubo ideas que se repetían, que sugerían varios campos de actuación: comunidad, material adaptado (evolutiva y técnicamente), objetividad y valor ecológico.

Y, ante todo, y contra la opinión creciente de la “telerehabilitación”, la necesidad de crear un sistema que depende de quién rehabilita. Ese profesional da estructura a nuestros contenidos. Guía –en parte- a la persona que recibe la rehabilitación. Y lo que es más importante, traduce los resultados de una manera que un ordenador no puede hacer. Por supuesto puede detallar ejercicios específicos que se puedan hacer en el hogar de la persona. Pero un ordenador nunca puede sustituir a un buen profesional, y lo dice alguien que trabaja en una TIC.

Centrémonos en el primer valor, el de la comunidad. Nos hemos comportado muchas veces (es una tradición histórica en Psicología) como Reinos de Taifas, tanto para definirnos como para definir nuestro objeto de estudio. ¿Y si la nube nos permite focalizar ese objeto de estudio? Nosotros sólo tendríamos que poner un espacio. No somos maestros de nada ni somos David Marr ni Alexander Luria, pero estoy seguro de que todos nuestros clientes tienen buenas ideas.

¿Y quiénes son nuestros clientes? Las personas usuarias de los centros de (neuro)rehabilitación no lo son. Los profesionales y centros dedicados a la (neuro)rehabilitación sí (aquí abrid un abanico extenso de profesionales, pero siempre con formación especializada en las bases neurofuncionales de la cognición y la emoción –si es que son algo distinto-. Hagamos una comunidad para ellos. Y compartamos ideas. Descubrí en este pensamiento que el ahorro en tiempo/coste económico era enorme. Pero no sólo en el campo terapéutico, sino también en aquello que a los psicólogos en general, y a los psicólogos de grupo y organizaciones en particular, les encanta: el proceso de la sinergia. Quizá el ahorro en el proceso que desencadena la sinergia podría potenciar la acción sobre el objetivo de esa sinergia. Quizá ahora que tenemos un espacio que nos hacen contactar en un segundo podemos conversar, ¿no?

Nosotros os necesitamos porque vosotros (los clientes y los que no sois clientes pero os interesa esta iniciativa) sois NeuronUP. Nos dais feedback cuando usáis una ficha, y cuando no la usáis. Igual que una persona en el entorno de (neuro)rehabilitación (o sea, en el mundo). Nos dais ideas sobre posibilidades y material necesario. Pulís nuestro producto y nos ayudáis a hacerlo mejor. NeuronUp no se entiende sin el profesional de la (neuro)rehabilitación. Por ello, nos gustaría que además de hablar sobre el propio sistema (qué mejorar de lo hecho), os comunicaseis con nosotros sobre cuestiones neuropsicológicas, ideas que os gustaría ver plasmadas, o sobre Neurociencia en [email protected], a través del blog, o de Twitter @NeuronUp.

Un saludo a todos y… ¡gracias por opinar!

Javi

Un buen escaparate

marzo 27, 2012 en Blog

Debo confesar que al principio, cuando nos dijeron que escribiésemos en un blog, pensé (y hasta redacté) diferentes propuestas que desde la Neurociencia y la Neuropsicología se han hecho del funcionamiento del cerebro cuando éste se enfrenta a diferentes tareas y pone en juego su cognición, así como cuando está “en reposo”. Y de cómo nuestra meta (aquí, en NeuronUP, como neuropsicólogos) es elaborar actividades a partir de estas propuestas, intentando hilvanar esos datos con la realidad de la (neuro)rehabilitación. Al ponerme manos a la obra, hice lo mismo que hago cuando me enfrento a una actividad de lápiz y papel en blanco o a un juego: preguntarme por mi experiencia, buscar en las bases de datos existentes, comentar con Carolina y Julián pros y contras de forma y contenido, y cosas que se me podrían pasar por alto. Y comenzar a filtrar y elaborar información.

Desistí, por supuesto. Me di cuenta de que un blog, al fin y al cabo, no es la exposición exhaustiva de realidades subjetivas que se obtienen a través de técnicas que son por el momento imperfectas, como el PET, el SPECT, y la resonancia magnética (hablaremos de ello en el futuro cercano). Un blog es un espacio virtual en el que se deben dar pequeñas píldoras de información. La semana pasada leí una entrevista a William Gibson, escritor de la obra de ciencia ficción Neuromante. Me quedé con el término que usa para describir lo que hacemos los consumidores de Internet: el término pescar en la red, mejor que surfear o navegar en ella, implica cierta deriva. Él dice que es un “flâneur” de Internet: nos detenemos ante los escaparates sin intención de comprar, pero los vemos. Algunas veces, en esa deriva, nos encontramos con información valiosa. Y la mayoría de las veces, con basura.

Llegados a este punto, pensé: “A nadie le importarán tus compilaciones objetivas sobre hechos reducidos o sobre redes de mundo pequeño. En primer lugar, porque los pueden encontrar en maravillosos manuales (leyendo con sentido), en su propio cerebro (navegando con sentido), o en la red (navegando con sentido también). En segundo lugar, porque su lectura puede ser difícil y extensa para un blog –quizá demasiado-, como la visión de un escaparate demasiado recargado, y las personas podrían desmotivarse antes de comenzar a leer” (lo que se suele llamar en mi tierra pavor al tocho infumable). En cierto nos hemos convertido en esta nueva etapa (que no era) de la comunicación en micro-consumidores de la misma.

Expón –me dije- sobre la experiencia que pueden tener o lo que pueden pensar un par de neuropsicólogos cuando les dicen: “Ahora tienes que hacer cinco actividades de rehabilitación de Gnosias Táctiles. Ah, dos de ellas deben ser juegos o generadores, así que habla con Informática”. O sobre qué es para ti NeuronUP. O sobre Neurociencia, con información muy filtrada y alejada de entradas sensacionalistas y falsas, como por ejemplo: “Se puede leer el pensamiento con una técnica X”, o “Podemos detectar a los comedores compulsivos de chicle mediante una técnica Y”.

¿Cuál es la prioridad? Posiblemente, todas conforman un marco global, así que escribiremos sobre todas ellas. En algunas expondremos nuestras opiniones, objetivos y experiencias sobre NeuronUP. Otras hablarán de modelos funcionales desde la Neuropsicología. Algunas –mis preferidas- hablarán sobre Neurociencia (en su rama técnica, filosófica, crítica…). Y muchas hablarán de (neuro)rehabilitación. Sólo esperamos que disfrutéis y que su lectura os aporte algo, y que nos enseñéis con vuestra opinión.

Javi

Nuestro granito de arena al mundo de la rehabilitación

marzo 20, 2012 en Blog

Que el objetivo final de un neuropsicólogo es la rehabilitación de la persona creo que es algo indiscutible (entiéndase el término “rehabilitación” como un concepto amplio y lleno de matices). Esta frase era algo que mi tutor de prácticas siempre repetía, cosa que a mí me sorprendía profundamente; lo veía tan de Perogrullo que me parecía totalmente innecesaria tanta insistencia.  ¿Cuál fue mi sorpresa al empezar a entrar en el mundo real (bendita ignorancia, con lo feliz que vivía yo creyendo en la utopía) y darme cuenta de que el trabajo habitual en este campo no es, ni de lejos, como el sentido común dictaminaría? No me voy a meter ahora en disertaciones sobre el papel que la Neuropsicología debería ocupar en el sistema de sanidad pública ni en lo absurdo que me parece que se realice una evaluación neuropsicológica, se emita un diagnóstico y se mande al sujeto a su casa a verlas venir porque por diferentes motivos no es viable pautarle un programa de rehabilitación adecuado.

Por eso, cuando me propusieron trabajar en este proyecto me pareció una oportunidad increíble para aportar mi granito de arena a uno de los mayores problemas que tiene este campo en la actualidad: el ratio tiempo/paciente. Gracias al esfuerzo que hay detrás de NeuronUP, muchos profesionales pueden ahorrar un valioso tiempo a la hora de diseñar sus sesiones de rehabilitación, ser más específicos con cada déficit y conseguir una mayor motivación por parte del paciente al utilizar ejercicios atractivos visualmente y diferentes en cada sesión.

Ahora bien, viendo todos los beneficios que tiene una plataforma de este tipo y lo obvio que es que se necesitaba, aún a día de hoy me extraña enormemente que algo así no estuviese ya en el mercado.  Todo el mundo que lo ve opina que es una excelente idea, que algo así le había pasado multitud de veces por la cabeza y que es evidente que era necesario que alguien lo hiciese. Sorprende también que al final haya sido una pequeña empresa de Logroño la que, haciendo gala del famoso “espíritu emprendedor” del que tanto se habla últimamente, haya apostado por un proyecto de esta envergadura; aunque, francamente, estoy convencida de que en un principio nadie podía entrever la magnitud que tiene en este momento NeuronUP y, sobre todo, la que se vislumbra que puede tener en un futuro no muy lejano (equipo, ¡no somos aún del todo conscientes del berenjenal en el que nos hemos metido! Menos mal que somos unos valientes…).

Para acabar, me gustaría destacar que nosotros no hemos inventado nada ni vendemos una varita mágica que cure todos los males del paciente. Me he dado cuenta de que existen muchos programas que prácticamente prometen una curación milagrosa si los usas, y ahora entiendo la desconfianza inicial que nos hemos encontrado en algunos sitios al presentar la plataforma. Nosotros  simplemente reunimos, clasificamos y creamos nuevas versiones de  diferentes actividades útiles para la rehabilitación de diversos déficits. Somos plenamente conscientes de que la rehabilitación de cada paciente es un mundo (cada uno tiene sus déficits concretos, su estilo de vida, sus circunstancias particulares, sus posibilidades concretas, su terapeuta, y así un largo etcétera) y nosotros lo único que pretendemos es hacer un poco menos cuesta arriba el arduo camino que le queda por delante. Confiamos en el buen hacer del profesional y en que empleará nuestras actividades de la manera que más beneficie a cada uno de los pacientes. Por eso intentamos, aparte de las actividades tradicionales de rehabilitación existentes, diseñar herramientas que permitan al terapeuta crear sus propias actividades y hacer aplicaciones abiertas para posibilitar la personalización de contenidos y la adaptación de cada una de las actividades a la realidad y necesidades diarias de cada sujeto, lo que, repito, es la finalidad de todo neuropsicólogo: la rehabilitación de la persona.

 

Carolina

Trastornos psiquiátricos en el daño cerebral adquirido

marzo 9, 2012 en Noticias, Sin categoría

Una de cada dos personas presenta déficit cognitivo, trastorno afectivo o cambio de conducta tras un ictus

Las patologías del sistema vascular cerebral provocan problemas mentales, y hasta un tercio los pacientes presentan episodios depresivos con rango de severidad muy variable. Cuestiones como ésta y las anteriormente enunciadas se abordaron en el V Curso del Consorcio de Neuropsicología Clínica (CNC): Praxias & Neuropsicología  en los trastornos psiquiátricos. José Ignacio Quemada, director dela Red Mennide Daño Cerebral, participó en esta reunión científica para hablar de la psicofarmacología en los trastornos psiquiátricos asociados al daño cerebral.

 

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